Ni te pedí regalos, ni que me llevaras a cenar a un sitio caro. Tampoco te pedí que te quedaras conmigo los sábados por la noche, ni paseos por la playa. No te pedí que me dijeras te quiero, ni amaneceres a tu lado.
Solo te pedí una cosa, "que no me hicieras daño". Y con lo sencilla que era, fuiste incapaz de cumplirla...
Pues que te vaya bien.

